jueves, 10 de marzo de 2011
en la ciudad
miércoles, 9 de marzo de 2011
una frase
una imagen ilusoria
domingo, 6 de marzo de 2011
por error soy, me olvidé (de vos)
sábado, 5 de marzo de 2011
definición
La daga del final se humedece y el corazón se vuelve eterno; se queda practicando latidos en espacios sin eco. Un limbo que atrapa las conciencias
Las expande por inercia, por definición de leyes
Las expande por razón de ser
Queda planteado el tiempo y el espacio, y el ser que es ambos, es el protagonista del devenir, que late con la vida,
Con sí mismo
Con nosotros mismos
-Soy conciencia practicando latidos en espacios sin ecos-
viernes, 4 de marzo de 2011
Historia de un mito
Caminaba un hombre acomodando musicalmente un pie detrás del otro por aquél puente lleno de emociones que se ahogaban y fluían en el rio que debajo pasaba. La tarde se iba, acompañada de suaves colores en el poniente y oscuridades que zumbaban por el este. Hacia allá andaba, rememorando y repasando; su día, su mañana y el cómo iba a atravesar la noche, sintiendo nada.
En eso ve a una niña de unos cuatro años, bucles y cachetes, de bracitos cortos y mirada que le hacía recordar la infancia y su manera de observarlo todo, abrazando un oso de felpa marrón y crema con uno de sus cortos brazos, y con el otro saludando al rio que andaba sin cesar hacia su destino…ella lo percibe y lo mira fijo.
Miró el hombre a su alrededor, descubriendo solo autos y cemento, personas vacías andando y sólo él y la niña dándose cuenta del momento:
-¡Hola! ¿A quién saludas?
-¡A mi mami que se fue!
El hombre se sobresaltó, y abracando con la mirada el rio, trató de ver algún cuerpo en él; solo el agua estaba, firme en su correntada.
-¿De qué color era su ropa niña? ¿Se cayó? ¿Se tiró?
-¡No tonto! Saludo al agua que se lleva la imagen de lo que ella era para mí, ya que ahora cambié de mamá y necesito verla como es, aunque también debo recordarla a veces…
-¿Y dónde está tu nueva mamá? ¿Con quién estás?
Ante estas palabras, el cielo es abrazado completamente por la oscuridad de la noche, como el oso de felpa por los brazos de la niña, quien mantiene su mirada en él, aunque ahora parece como prendida fuego…
Irrumpen truenos y relámpagos que cortan el aire, los autos parecieran más veloces en su huída capitalina, y la realidad colapsa con un coro de niños bajando del aire cortado, siendo él un mudo testigo de cómo la niña, tomada de su oso, se une a lo que parece ser una bandada de pájaros con forma infantil humana, y en esa imagen fuera de control, ve elevarse la figura de la niña, mientras le sonríe y le señala como por detrás suyo…ve un cambio de luces, como si se iluminara algo a sus espaldas, y una sombra con forma femenina aparece…todo muy veloz, se da vuelta y la ve, a quien supone fuera señalada por la niña. ¿Su nueva madre quizá? Y ella, con luces y sombras en su mirada, se diluye como un cubito de hielo al sol, formando su vapor parte de la nube que se aleja con el coro infantil celestial, dejando lluvias, pasos y soledades dispersas; prendiendo la imaginación y señalando un rumbo que desea discernir…
jueves, 24 de febrero de 2011
desastrosamente
La maldición de la moral
La ira prepotente de la razón
La puta melancolía y la ilusión de futuros cuando se van de las manos las posibilidades de concretarlos
Es un hecho la rendición, es un hecho la salvación
La hora de que seamos ángeles ha llegado
Y el porqué de ser es simplemente el ser mismo
Luego de los sentimientos vienen las acciones,
Y así se comienza a ver un lugar presente en el olvido…
Toma forma de color piel, y se la ve rezando al altar ennegrecido d magia, oscuro por la noche creada por el eclipse solar… y ella sigue rezando, más hipnotizada que siempre, se la ve de rodillas frente a un altar pagano en medio de la playa; un altar hecho de maderitas y con fuego debajo.
Hay dos personas más, dos hombres que cantando alegóricamente se acercan al fuego con un conejo entre las manos, un conejo vivo aún.
Se postran ante el fuego y mientras la demencia de los cantos se hace más contagiosa, le van rompiendo las patas delanteras y traseras al conejo, que se une en el gemido de dolor que parecen estar generando estas tres personas.
Ya quebradas sus piernas, lo echan al fuego, sosteniéndolo con las propias manos, y quemándose también ellos sendas manos derechas.
La mujer sigue sin levantar la vista, como hipnotizada por el silencio que parece rodearla, inmune a los gritos de dolor de ambos personajes.
Los gritos se hacen escuchar, y comienzan a oirse perros ladrar y lobos aullar y gruñir. Los sonidos se acercan, y un halo de luz oscura, como si absorviese la luz d eclipse q le llega, comienza a envolver a la mujer, ahora murmurando palabras y con brillantes ojos verdes reluciendo más de lo normal. Se forma una especie de huevo con la luz oscura y la mujer desaparece en él, mientras el huevo empieza a separarse del suelo.
Los gritos del conejo cesaron ante la muerte, mientras ahora los dos hombres comienzan a observarse…lentamente, sacan de sus bolsillos estiletes bien afilados, y en un unísono grito que los une, cortan ambas manos, cada uno del otro.
La sangre comienza a brotar, y es ahora q entre ellos se dan pelea, lastimándose mutuamente...
El huevo-mujer ahora pareciera más siniestro, contagiando ira a los perros y lobos que se acercaron al lugar, generando una masacre de violencia.
Se ve a lo lejos algunos gatos resguardados del peligro, pero observando todo atentamente.
Y yo, que miro todo desde esta cueva alejada, comienzo a sentir deseos de sangre, y de acercarme a los hechos…tratando de dominarme, logro golpearme la cabeza lo bastante fuerte contra la pared como para caer desmayado…
Ya pasó el peligro y aunque el eclipse continúa, ahora ya no pertenezco a su locura. Se ve que el dolor sentido por el golpe es bastante, pero me imagino que es lo que me trae a la realidad y me niega el aun querer acercarme.
Veo como se va hinchando el vientre de la mujer, y va tomando forma de embarazo. Es increíble, es como si dentro del huevo el tiempo pasara más deprisa, y cuanto más se hincha el vientre, más transparente se vuelve la luz negra que forma la cáscara del huevo, mientras va bajando a la superficie y la deposita en la playa nuevamente.
Finalmente el hombre cae rendido por la pérdida de sangre me supongo, y al mismo tiempo la mujer yace con las piernas abiertas dando a luz entre una enorme jauría de perros y lobos que observa.
Nace el niño, comienza a llorar. Y es ahí cuando uno de los lobos se adelanta a la escena, mordiendo el cordón umbilical y separándolo de su madre.
La jauría comienza a morder y a comer al cuerpo de la mujer que en sólo 15 minutos quedó embarazada y dio a luz; y el niño deja de llorar. Se queda mirando al lobo que lo ayudó en el parto. Terminado el cuerpo de la mujer, ya sin quedar vestigios siquiera, la jauría rodea a ambos, y se quedaron así por horas.
Cuando al fin se abrieron y pude ver, ya no había ni niño ni lobo.
Y el eclipse comienza a retroceder, disipando a los animales y dejando más de una incógnita en mí.